22 de abril de 2008 desde Santa Rosa de Lima
este post lo hemos publicado con electrones 100% reciclados...
el diario de dos locos que se han propuesto recorrer América latina de norte a sur en bicicleta...

22 de abril de 2008 desde Santa Rosa de Lima
Etiquetas: Cuentos Nómadas, El Salvador, Honduras
6 de abril de 2008 desde Tejutla
Hemos hecho un pacto con el Sol, él nos provee de luz en nuestro camino y nos aporta la energía necesaria para cargar las pilas de las linternas que nos al
umbran en su ausencia y las pilas de la cámara de fotos que ilustra nuestro blog para poder mostrárselo a todos ustedes. Nuestra parte del trato es madrugar más que él, embadurnarnos de crema bloqueadora y pedalear todo lo que podamos hasta las horas centrales del día donde su furia quema nuestras pieles y pone más difícil aún nuestra pedalada. Mañana si todo sale bien a estas horas estaremos en Honduras, nos encontramos en Tejutla un pequeño pueblo a cuarenta kilómetros de la frontera con Honduras, hemos llegado al rededor de las doce del medio día y hemos decidido quedarnos ya que teníamos ya 50km sobre nuestras piernas, el resto del camino pinta cuesta arriba y Helios, el dios sol se empeñab
a en freír nuestra piel a cuarenta grados de temperatura. Tejutla no ofrece mucho, en realidad nada, no hay ningún sitio donde hospedarse, hemos preguntado por ahí y después de indicarnos algunas personas que podrían alquilarnos algún cuarto, dimos con doña Rubenia una anciana con sus hijos trabajando en los Estados Uni
dos, que nos ha rentado la casita que ha construido con las remesas que envían sus hijos, para que nosotros pasemos la noche. La casita está vacía no tiene nada dentro, pero no ha supuesto problema para nosotros hemos plantado nuestra hamaca y nuestra esterilla y ¡listo!, total mañana antes de que amanezca tenemo
s que marcharnos camino de la frontera con Honduras. Los días anteriores
estuvimos en Suchitoto, uno de los pueblos más bonitos y mejor conservados de El Salvador. Es el típico pueblo colonial con casitas de una planta y tejados de teja, calles empedradas y plaza central dominada por la iglesia de Santa Lucía, la patrona. Gracias a que se encuentra en una zona de poca intensidad sísmica todavía hay muchas casas anteriores a la época de la independencia de El Salvador. Es una belleza de lugar y según nos decía Víctor, quien nos alquiló una habitación en Suchitoto, la guerra civil que asoló El Salvador durante 12 años también contribuyó al mantenimiento de su estado actual ya que muchos vecinos se vieron obligados a emigrar, dejando sus casas abandonadas. Actualmente, el gobierno y la Secretaría de Cultura obliga al mantenimiento original de
l entorno y no permite construcciones que rompan con la estética tradicional del municipio. No sabemos si volveremos de nuevo a El Salvador, es posible que volvamos a entrar en el país en su región oriental en la zona de Perquín, no lo tenemos decidido todavía y dependerá de lo que nos depare Honduras. En esta región orien
tal nos interesa en gran medida poder aprender acerca de la guerra civil que se vivió en estas tierras entre 1979 y 1991, es una región que era el centro neurálgico de la guerrilla del FMLN (Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional) y que hoy en día hay muchos lugares donde conocer los horrores de la guerra y la estupidez de los conflictos armados, a través de los excombatientes, reconvertidos a transmisores históricos de aquella época. Por cierto
, un dato muy importante de la guerra civil salvadoreña es que es la única en el mundo que acabó con un acuerdo de paz entre ambas partes... Si volveremos a El Salvador,
no sabemos, pero de este país nos llevamos un muy grato recuerdo de la maravillosa gente que hemos conocido y lo bien que nos han tratado. Es un país con muy mala fama, mucha gente nos aconsejó no venir por aquí, pero nosotros sólo hemos encontrado gente muy amable y acogedora en el poco tiempo que anduvimos por el país...
...el viento viene, el viento se va, por la frontera,
el viento viene, el viento se va, por la carretera...Etiquetas: El Salvador
2 de abril de 2008 desde San Salvador
Ya llevamos un par de días en San Salvador, ya me he recuperado de la sobredosis de adrenalina que me produjo la entrada en la capital salvadoreña por la carretera panamericana, creo que si me hubiera tirado por un puen
te con una cuerda elástica no me hubiera subido tanto los niveles de adrenalina y tensión arterial, como circular en bicicleta en medio de tanto camión, autobuses suicidas y millones de coches impacientes y ansiosos por llegar a su destino. Salimos hace ya unos días de Juayúa, recorrimos todos los pueblos de La Ruta de las Flores y después iniciamos camino hacia Santa Ana, cruzando por el valle que forman los volcanes Santa Ana y Cerro Águila, lleno de cafetales y de u
na vegetación exhuberante por todos lados. Por el camino, una taza
de rico café salvadoreño en plena plantación de café, maravilloso. En Santa Ana estuvimos un día y partimos hacia San Salvador muy temprano, en parte porque la etapa que nos esperaba era muy larga 77km y en parte porque el energúmeno de nuestro vecino de habitación se despertó a las 4 de la mañana y decidió que el resto del mundo ya había dormido lo suficiente así que se propuso levantarnos
a todos a ritmo de reggetón y cantando a pleno pulmón por los pasillos del hostal, en fin un personaje encantador... Lo cierto es que aunque le hubiéramos estrangulado en aquel momento, el madrugón nos vino bien, ya que los 77km se hicieron largos, muy largos, con un costerón al final de 15km que Marino Lejarreta se lo hubiera subido si
n sudar una gota, pero que a nosotros después de 60km nos pareció que subíamos al Everest sin sherpa ni nada... Por el camino nos desviamos unos km de la carretera Panamericana para ver el lago Coatepeque (en ese momento, íbamos de sobraos...), un lago formado en pleno cráter de un antiguo volcán y que hoy en día es visitado por muchos sal
vadoreños los días de asueto. A falta de 25km para llegar a San Salvador, sufrimos el primer pinchazo de la aventura, la verdad es que lo arreglamos en un periquete, vamos casi como le cambian las ruedas a Fernando Alonso en Renault. Luego vino el infierno, la entrada a San Salvador, en un sistema en el que la jerarquía del derecho a usar la carretera es diréctamente proporcional al tamaño del vehículo que conduces, dos cicloviajeros se encuentra
n en la parte más baja de esa escala de poder, dominada absolutamente por camioneros y autobuseros, reitero lo de suicidas. En medio de esa jungla de carriles, vehículos y nubarrones de humo negro escupid
o por los camiones, pudimos por fin salir airosos y llegar a nuestro destino sanos y salvos, con el corazón a punto de salir por la boca y los nervios de punta, eso si, después de 9 horas de camino y 6 horas pedaleando... San Salvador es una ciudad de muchos contrastes, una parte muy moderna con sedes de multinacionales, rascacielos, hoteles de lujo y grandes centros comerciales y otra parte muy parecida a otras capitales de Centroamérica, con miles de puestos
callejeros donde se vende de todo, que hacen de las calles un inmenso zoco donde la densidad de puestos impide ver las fachadas del otro lado de la calle y en algunos casos incluso ver el suelo. San Salvador tiene fama de ser una ciudad muy peligrosa, donde abundan las maras y la delincuencia callejera, nosotros hemos podido contrastar el miedo gen
eral de la población a tenor del número de agentes de seguridad armados con armas automáticas que se encuentran en los negocios, incluso en negocios teóricamente con poco movimiento de dinero como son panaderías o camiones repartidores de Coca-Cola. Nos quedamos imp
resionados por las armas, así como por las alambradas electrificadas protegiendo cualquier casa sospechosa de albergar algo de valor. Si bien hemos de decir que nosotros no hemos sentido en ningún momento miedo o inseguridad, periódicos sensacionalistas y Tv se encargan de alimentar el miedo en la población llenando sus páginas con todo tipo balaceras y tiroteos diarios.
ana+alberto
...De pequeño me impusieron las costumbres,
me educaron para hombre adinerado,
Etiquetas: El Salvador
29 de Marzo de 2008 desde Juayúa

Etiquetas: El Salvador
27 de Marzo de 2008 desde Acajutla
Hoy me he levantado igual que me acosté anoche, rascándome los picotazos de los insectos que me han atacado vilmente estos días. Supongo que los mosquitos, hartos de picar en cuerpos centroamericanos han encontrado en nosotros la formar de salir de su rutina alimenticia. Os podéis imaginar, extranjeros aliñados con el almizcle que forma el sudor con los restos de protector solar y aderezado con linimento antimosquitos, d
ebe suponer un cóctel irresistible para estos jodidos invertebrados que ya los podría haber dejado fuera de su arca el bueno de Noé el día del diluvio..., ¿para qué carajo los quería???, no hacía falta ser tan bueno, tío... En fin entre mosquitos y la pulga que me atacó en La Antigua, ando rascando y rascando y ya tengo varias heridas que espero que estos días en la playa, el agua salada del océano las cauterice... Los mosquitos sienten predilección por las ex
tremidades, dedos de los pies, empeine y tobillo son su delicatessen favorita, mientras que la pulga se decantó por la zona de la cintura, con más chicha y supongo que de carne más jugosita. Bueno dejemos est
e tema que me tiene un poco irritado y pasemos a las primeras impresiones del nuevo país. Todavía es pronto, pero si tengo que mojarme diría que El Salvador me gusta, este país es conocido entre otras cosas por las maras, la Salvatrucha sobre todo, que convierten a los Latin Kings y a los Ñetas en Heidi y sus amiguitos, la ca
ntidad de armas en circulación y por haber sufrido además de una larga y cruel guerra civil, a los huracanes Mitch y Stan que desolaron el país consecutivam
ente. Pero a pesar de todo eso, la impresión que me han dado los Salvadoreños es de gente abierta y dispuesta a conversar en seguida, la mayoría de la población son mestizos y no hay mucha presencia de gente indígena debido a la brutal represión que sufrieron durante los siglos pasados. Otra de las características que me ha llamad
o atención es la gran peña barcelonista que hay en El Salvador, en Guatemala se veían muchos escudos del Madrid, especialmente en los camiones, pero tras un día en el Salvador he visto más camisetas del Barça que en un mes en casa. Aquí se toman el fútbol muy enserio, tuvieron la Guerra del Fútbol en 1969 con sus vecinos Hondureños, cuando la disputa por un partido entre selecciones nacionales salió del campo de juego al campo de batalla...., vaya tela!. Yo
que de fútbol entiendo poco, menos entiendo de guerras por un partido, pero bueno así quedó en la historia, en cuanto acabe de escribir este post nos vamos a comer unas pupusas típicas salvadoreñas, son unas tortillas de maíz, con quesillo y frijoles y seguido a darnos un chapuzón en el Pacífico, que de pacífico sólo tiene eso, el nombre, porque aquí hay unas olas de la leche y la corriente te arrastra al fondo con mucha fuerza. Esta noche hemos dormido en unas cabañas en la propia playa, con el ruido de las olas de fondo, la brisa del océano y los jodidos mosquitos, claro está...
hasta pronto...
alberto
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Etiquetas: El Salvador
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