Mostrando entradas con la etiqueta El Salvador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Salvador. Mostrar todas las entradas

Primeros mil...

22 de abril de 2008 desde Santa Rosa de Lima


Pues eso que ya hemos cumplido mil, os puedo asegurar que me acuerdo perfectamente de todos y cada uno de ellos, la verdad es que estamos cada vez más contentos de seguir con esta locura que un día emprendimos sin estar estar seguros ni siquiera de llegar a pedalear lo que hasta el día de hoy hemos conseguido. Como sabéis nuestro objetivo no es llegar Patagonia con la bicicleta, eso es simplemente un sueño que intentaremos conseguir pero nuestro objetivo real siempre ha sido no dejar un sueño aparcado en el rincón del olvido como dice Sabina en alguna de sus canciones, intentar que esta vida que se nos escapa como agua entre las manos nos brinde la oportunidad de realizar eso que anhelamos, sea ese anhelo el propio de cada uno y que en nuestro caso como sabéis es este. Por lo demás poco importa si llegamos o no, importa intentarlo, como nos dijo una chica salvadoreña que conocimos en Suchitoto cuando se disponía a realizar un espectáculo callejero de títeres para niños, en el momento que le comentamos nuestras ganas de contar cuentos a los niños y que no habíamos comenzado todavía porque no nos sentíamos capaces de hacerlo, " si tienes un sueño y no lo intentas por que no te sientes capaz... BUUUUUUUUUHHHHHHHH!!!!!, la verdad nos hizo reflexionar un poco y nos dimos cuenta que tenía razón, teníamos ganas e ilusión por hacer de cuenta cuentos, pero nos faltaba valor, al final un día hay que hacerlo y tirarse a la piscina y cuando lo haces te das cuenta del tiempo perdido al borde de la piscina. Otro de los motivos de nuestra aventura son las ansias de aprender, de aprender de la gente que te encuentras en el camino, de sus historias, de sus costumbres, de su comportamiento, de todo aquello que a nosotros en nuestro mundo ni se nos pasa por la cabeza... Este tiempo que hemos pasado en Cumaro, una pequeñita aldea en el norte de El Salvador ha sido sobrecogedor al conocer lo que allí ocurrió durante la guerra y entrañable con la convivencia en casa de niña Nilda, con su familia y sus vecinos. Llegamos a casa de niña Nilda de noche, desesperados por llegar a algún lugar cuando nos encontrábamos por un camino de tierra en medio del bosque sin ninguna vivienda a la vista y después de recorrer una durísma etapa de 57km por caminos de tierra en las montañas que hacen de frontera entre Honduras y El Salvador. En seguida nos acogió y nos dio de cenar, no habíamos comido en todo el día, el camino había transcurrido por montañas donde no hay poblaciones. En su terreno plantamos nuestra tienda de campaña y convivimos con su familia durante tres maravillosos días, alejados del mundo, en medio del bosque que rodea al río Sapo. Charlamos y charlamos de nuestra vida, de la suya, de la de sus hijos en los Estados Unidos, de la durísima guerra civil que sufrieron y que se llevó de forma absurda a muchos de su familia y vecinos. En esta región de El Salvador se encontraba el cuartel general de la Guerrilla del FMLN opositores al gobierno, (hoy partido político) y ocurrió un sintentido en forma de aniquilación de todo un pueblo, con todos sus habitantes, hombres, mujeres y niños, todos civiles, ninguno guerrillero. El 10 de diciembre de 1981 ocurrió la masacre de la villa El Mozote, el ejercito salvadoreño reunió en la iglesia a toda la población y por órdenes del General Santa Rosa, aniquilaron a 757 personas dividas en grupos de hombres, mujeres y 146 niños,(el más joven tenía 3 días), el objetivo: exterminar a toda persona viviente con el fin de eliminar a la guerrilla, sin importar nada más que encontrarse en El Mozote ese fatídico día. Visitar El Mozote hoy en día es una experiencia sobrecogedora, leer los nombres de todos los inocentes muertos aquel día le pone a uno la piel de gallina y replantearse el sentido del mundo. Lo más interesante es ver El Mozote el día de hoy, una villa en la que todos sus vecinos tienen historias aterradoras de familiares perdidos aquel día y que sin embargo han conseguido llegar a convivir con aquellos que pudieran representar a aquellos que aquel día masacraron sus familias, el mensaje que se promulga en todos los rincones de la villa es "El Mozote, nunca más". Al margen de la visita a El Mozote, en Cumaro tuvimos la oportunidad de volver a contar cuentos en la escuela de la comunidad, desde aquí le agradecemos a Don Juan, el maestro que nos brindara la oportunidad de hacer nuestra función durante una horita y media. Esta vez hubo participación también de los escolares y disfrutamos todos de un rato muy bonito, contando cuentos y riendo todos juntos. Ahora nos encontramos en una población cercana a la frontera con Honduras en Golfo de Fonseca, mañana cruzaremos de nuevo a Honduras para después seguir nuestro camino hacia Nicaragua.


Cuentos en Cumaro,


ana+alberto

si quieres ver en un mapa dónde andamos pincha aquí

este post lo hemos publicado con electrones 100% reciclados...

Honduras nos espera...

6 de abril de 2008 desde Tejutla





Plaza de Suchitoto

Hemos hecho un pacto con el Sol, él nos provee de luz en nuestro camino y nos aporta la energía necesaria para cargar las pilas de las linternas que nos alumbran en su ausencia y las pilas de la cámara de fotos que ilustra nuestro blog para poder mostrárselo a todos ustedes. Nuestra parte del trato es madrugar más que él, embadurnarnos de crema bloqueadora y pedalear todo lo que podamos hasta las horas centrales del día donde su furia quema nuestras pieles y pone más difícil aún nuestra pedalada. Mañana si todo sale bien a estas horas estaremos en Honduras, nos encontramos en Tejutla un pequeño pueblo a cuarenta kilómetros de la frontera con Honduras, hemos llegado al rededor de las doce del medio día y hemos decidido quedarnos ya que teníamos ya 50km sobre nuestras piernas, el resto del camino pinta cuesta arriba y Helios, el dios sol se empeñaba en freír nuestra piel a cuarenta grados de temperatura. Tejutla no ofrece mucho, en realidad nada, no hay ningún sitio donde hospedarse, hemos preguntado por ahí y después de indicarnos algunas personas que podrían alquilarnos algún cuarto, dimos con doña Rubenia una anciana con sus hijos trabajando en los Estados Unidos, que nos ha rentado la casita que ha construido con las remesas que envían sus hijos, para que nosotros pasemos la noche. La casita está vacía no tiene nada dentro, pero no ha supuesto problema para nosotros hemos plantado nuestra hamaca y nuestra esterilla y ¡listo!, total mañana antes de que amanezca tenemos que marcharnos camino de la frontera con Honduras. Los días anteriores estuvimos en Suchitoto, uno de los pueblos más bonitos y mejor conservados de El Salvador. Es el típico pueblo colonial con casitas de una planta y tejados de teja, calles empedradas y plaza central dominada por la iglesia de Santa Lucía, la patrona. Gracias a que se encuentra en una zona de poca intensidad sísmica todavía hay muchas casas anteriores a la época de la independencia de El Salvador. Es una belleza de lugar y según nos decía Víctor, quien nos alquiló una habitación en Suchitoto, la guerra civil que asoló El Salvador durante 12 años también contribuyó al mantenimiento de su estado actual ya que muchos vecinos se vieron obligados a emigrar, dejando sus casas abandonadas. Actualmente, el gobierno y la Secretaría de Cultura obliga al mantenimiento original del entorno y no permite construcciones que rompan con la estética tradicional del municipio. No sabemos si volveremos de nuevo a El Salvador, es posible que volvamos a entrar en el país en su región oriental en la zona de Perquín, no lo tenemos decidido todavía y dependerá de lo que nos depare Honduras. En esta región oriental nos interesa en gran medida poder aprender acerca de la guerra civil que se vivió en estas tierras entre 1979 y 1991, es una región que era el centro neurálgico de la guerrilla del FMLN (Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional) y que hoy en día hay muchos lugares donde conocer los horrores de la guerra y la estupidez de los conflictos armados, a través de los excombatientes, reconvertidos a transmisores históricos de aquella época. Por cierto, un dato muy importante de la guerra civil salvadoreña es que es la única en el mundo que acabó con un acuerdo de paz entre ambas partes... Si volveremos a El Salvador, no sabemos, pero de este país nos llevamos un muy grato recuerdo de la maravillosa gente que hemos conocido y lo bien que nos han tratado. Es un país con muy mala fama, mucha gente nos aconsejó no venir por aquí, pero nosotros sólo hemos encontrado gente muy amable y acogedora en el poco tiempo que anduvimos por el país...

nos piramos, el próximo post desde Honduras...

ana+alberto

...el viento viene, el viento se va, por la frontera,

el viento viene, el viento se va, por la carretera...


si quieres ver en un mapa dónde andamos pincha aquí

este post lo hemos publicado con electrones 100% reciclados...

San Salvador me mata...

2 de abril de 2008 desde San Salvador




Ya llevamos un par de días en San Salvador, ya me he recuperado de la sobredosis de adrenalina que me produjo la entrada en la capital salvadoreña por la carretera panamericana, creo que si me hubiera tirado por un puente con una cuerda elástica no me hubiera subido tanto los niveles de adrenalina y tensión arterial, como circular en bicicleta en medio de tanto camión, autobuses suicidas y millones de coches impacientes y ansiosos por llegar a su destino. Salimos hace ya unos días de Juayúa, recorrimos todos los pueblos de La Ruta de las Flores y después iniciamos camino hacia Santa Ana, cruzando por el valle que forman los volcanes Santa Ana y Cerro Águila, lleno de cafetales y de una vegetación exhuberante por todos lados. Por el camino, una taza de rico café salvadoreño en plena plantación de café, maravilloso. En Santa Ana estuvimos un día y partimos hacia San Salvador muy temprano, en parte porque la etapa que nos esperaba era muy larga 77km y en parte porque el energúmeno de nuestro vecino de habitación se despertó a las 4 de la mañana y decidió que el resto del mundo ya había dormido lo suficiente así que se propuso levantarnos a todos a ritmo de reggetón y cantando a pleno pulmón por los pasillos del hostal, en fin un personaje encantador... Lo cierto es que aunque le hubiéramos estrangulado en aquel momento, el madrugón nos vino bien, ya que los 77km se hicieron largos, muy largos, con un costerón al final de 15km que Marino Lejarreta se lo hubiera subido sin sudar una gota, pero que a nosotros después de 60km nos pareció que subíamos al Everest sin sherpa ni nada... Por el camino nos desviamos unos km de la carretera Panamericana para ver el lago Coatepeque (en ese momento, íbamos de sobraos...), un lago formado en pleno cráter de un antiguo volcán y que hoy en día es visitado por muchos salvadoreños los días de asueto. A falta de 25km para llegar a San Salvador, sufrimos el primer pinchazo de la aventura, la verdad es que lo arreglamos en un periquete, vamos casi como le cambian las ruedas a Fernando Alonso en Renault. Luego vino el infierno, la entrada a San Salvador, en un sistema en el que la jerarquía del derecho a usar la carretera es diréctamente proporcional al tamaño del vehículo que conduces, dos cicloviajeros se encuentran en la parte más baja de esa escala de poder, dominada absolutamente por camioneros y autobuseros, reitero lo de suicidas. En medio de esa jungla de carriles, vehículos y nubarrones de humo negro escupido por los camiones, pudimos por fin salir airosos y llegar a nuestro destino sanos y salvos, con el corazón a punto de salir por la boca y los nervios de punta, eso si, después de 9 horas de camino y 6 horas pedaleando... San Salvador es una ciudad de muchos contrastes, una parte muy moderna con sedes de multinacionales, rascacielos, hoteles de lujo y grandes centros comerciales y otra parte muy parecida a otras capitales de Centroamérica, con miles de puestos callejeros donde se vende de todo, que hacen de las calles un inmenso zoco donde la densidad de puestos impide ver las fachadas del otro lado de la calle y en algunos casos incluso ver el suelo. San Salvador tiene fama de ser una ciudad muy peligrosa, donde abundan las maras y la delincuencia callejera, nosotros hemos podido contrastar el miedo general de la población a tenor del número de agentes de seguridad armados con armas automáticas que se encuentran en los negocios, incluso en negocios teóricamente con poco movimiento de dinero como son panaderías o camiones repartidores de Coca-Cola. Nos quedamos impresionados por las armas, así como por las alambradas electrificadas protegiendo cualquier casa sospechosa de albergar algo de valor. Si bien hemos de decir que nosotros no hemos sentido en ningún momento miedo o inseguridad, periódicos sensacionalistas y Tv se encargan de alimentar el miedo en la población llenando sus páginas con todo tipo balaceras y tiroteos diarios.

ana+alberto

...De pequeño me impusieron las costumbres,

me educaron para hombre adinerado,

pero ahora prefiero ser un indio,
que un importante abogado...



si quieres ver en un mapa dónde andamos pincha aquí

este post lo hemos publicado con electrones 100% reciclados...

Juayúa, tierra de cafetales y orquídeas moradas

29 de Marzo de 2008 desde Juayúa







Atardecer en el Pacífico


Hay sonidos producidos por elementos manufacturados por la mano del hombre que resultan especiales, incluso en algún caso hasta seductores, no tanto por la musicalidad del sonido en si mismo, sino por el significado asociado que evoca en nuestra mente al escucharlos, el claqueteo de una máquina de escribir, el obturador de una máquina fotográfica al disparar una fotografía... Yo estoy descubriendo uno que hasta ahora no lo había contemplado dentro de esta categoría previa, pero que lo estoy disfrutando siempre que no haya cerca algún camión, coche o vehículo a motor que disturbe esa música celestial, el sonido de los rodamientos de una bicicleta en el silencio de la naturaleza. Ya dejamos Acajutla y decidimos emprender camino hacia la Sierra Apaneca, cada vez que veo la palabra sierra dentro de la ruta que pretendemos tomar, me entran sudores fríos y hasta se me erizan los vellos, pero al final la orografía es caprichosa y muchos lugares interesantes se encuentran en sierras y cordilleras, ¡qué le vamos ha hacer!, nadie dijo que esto fuera a ser fácil cuando empezamos... Viajar en bicicleta tiene sus inconvenientes, el esfuerzo puede ser uno de ellos en ciertas ocasiones, pero a mi modo de ver son más importantes las recompensas que recibes con el desplazamiento. En todo momento te sitúas a ras de suelo en completa simbiosis con el medio y con las personas que te encuentras a tu paso, saludas y recibes saludos, te paras y charlas mientras descansas, ves todo de cerca y puedes apreciar los olores de los lugares. En un coche o un autobús siempre estás aislado del resto del mundo que se encuentra fuera de la carrocería del vehículo, vas muy rápido de un lugar a otro, es cierto y sin esfuerzo físico pero en nuestro caso la velocidad no se encuentra dentro de los parámetros que tenemos pensados para este tiempo que andaremos vagabundeando por América. Otra de las maravillas que ofrece Centro América y en especial esta región de El Salvador es que en cada aldea puedes tomarte un jugo de naranja recién exprimido o comer toda clase de frutas por muy poquito dinero, la abundancia de frutas es tal que has de tener cuidado mientras circulas con la bicicleta de que no te caiga un mango en la cabeza, nosotros los vamos recogiendo por el camino como regalo de la Patchamama, la madre tierra, que nos provee de alimento y vitaminas sin pedirnos nada a cambio. En Acajutla dejamos el Océano Pacífico por el momento, también dejamos Marisela la encantadora Salvadoreña que nos alquiló un cuarto por dos días al pie de la playa y que nos hizo muy agradable la estancia en su casa durante ese tiempo. Emprendimos rumbo a la sierra como dije antes, el mapa indicaba una etapa de aproximadamente 40km dividida en dos tramos muy bien diferenciados, de Acajutla a Sonsonate 20km planos como lago helado y 20km de Sonsonate hasta Juayúa con una ascensión de 1200m. Sabíamos que iba a ser durillo especialmente porque nuestra forma todavía tiene que mejorar y porque el calor no está dando tregua estos días. Así fue los últimos km se hicieron muy costosos pero cuando faltaban cuatro kilómetros para llegar a Juayúa mientras estábamos haciendo una de nuestras paradas, se nos apareció la virgen como se suele decir, je,je,je... y lo hizo en forma de una pareja de encantadores salvadoreños que nos ofrecieron montar nuestras bicicletas en su pick-up y acercarnos a Juayúa. La verdad es que fueron nuestra salvación, ¡¡¡muchas gracias pareja!!!, lo único que con toda la charla que tuvimos en el trayecto no nos dijimos nuestros nombres, pero bueno no importa como por ahí tenéis nuestra web a ver si nos mandáis una mensajito, vale? Hasta mañana estaremos en Juayúa, que significa en Nauhatl, río de orquídeas moradas. Es un lugar precioso rodeado de cascadas, selvas y campos de café. Estamos en un albergue de mochileros que lo llevan los simpáticos César y su novia danesa, Jenna. Ellos han montado un albergue de mochileros que es una preciosidad, creo que uno de los más bonitos en los que haya estado nunca, lleno de hamacas, las paredes pintadas con murales preciosos y con un patio maravilloso donde relajarse o charlar un rato con los demás viajeros. Juayúa además es tierra de pintores, todo el pueblo está lleno de pinturas en las paredes de las casas y algo muy ocurrente que han hecho para convertir en obra de arte lo que en principio es un objeto feo de la sociedad industrial en la que vivimos , los postes de la electricidad, aquí en Juayúa están todos decorados con pinturas de los pintores locales, algo a imitar desde luego en otros lugares...







...esperando la última rola,
patchamama me muero de pena,
...esperando la última ola,
mamacita te invito a bailar...
hasta pronto


alberto
si quieres ver en un mapa dónde andamos pincha aquí

este post lo hemos publicado con electrones 100% reciclados...

Saludos desde El Salvador...

27 de Marzo de 2008 desde Acajutla



Hoy me he levantado igual que me acosté anoche, rascándome los picotazos de los insectos que me han atacado vilmente estos días. Supongo que los mosquitos, hartos de picar en cuerpos centroamericanos han encontrado en nosotros la formar de salir de su rutina alimenticia. Os podéis imaginar, extranjeros aliñados con el almizcle que forma el sudor con los restos de protector solar y aderezado con linimento antimosquitos, debe suponer un cóctel irresistible para estos jodidos invertebrados que ya los podría haber dejado fuera de su arca el bueno de Noé el día del diluvio..., ¿para qué carajo los quería???, no hacía falta ser tan bueno, tío... En fin entre mosquitos y la pulga que me atacó en La Antigua, ando rascando y rascando y ya tengo varias heridas que espero que estos días en la playa, el agua salada del océano las cauterice... Los mosquitos sienten predilección por las extremidades, dedos de los pies, empeine y tobillo son su delicatessen favorita, mientras que la pulga se decantó por la zona de la cintura, con más chicha y supongo que de carne más jugosita. Bueno dejemos este tema que me tiene un poco irritado y pasemos a las primeras impresiones del nuevo país. Todavía es pronto, pero si tengo que mojarme diría que El Salvador me gusta, este país es conocido entre otras cosas por las maras, la Salvatrucha sobre todo, que convierten a los Latin Kings y a los Ñetas en Heidi y sus amiguitos, la cantidad de armas en circulación y por haber sufrido además de una larga y cruel guerra civil, a los huracanes Mitch y Stan que desolaron el país consecutivamente. Pero a pesar de todo eso, la impresión que me han dado los Salvadoreños es de gente abierta y dispuesta a conversar en seguida, la mayoría de la población son mestizos y no hay mucha presencia de gente indígena debido a la brutal represión que sufrieron durante los siglos pasados. Otra de las características que me ha llamado atención es la gran peña barcelonista que hay en El Salvador, en Guatemala se veían muchos escudos del Madrid, especialmente en los camiones, pero tras un día en el Salvador he visto más camisetas del Barça que en un mes en casa. Aquí se toman el fútbol muy enserio, tuvieron la Guerra del Fútbol en 1969 con sus vecinos Hondureños, cuando la disputa por un partido entre selecciones nacionales salió del campo de juego al campo de batalla...., vaya tela!. Yo que de fútbol entiendo poco, menos entiendo de guerras por un partido, pero bueno así quedó en la historia, en cuanto acabe de escribir este post nos vamos a comer unas pupusas típicas salvadoreñas, son unas tortillas de maíz, con quesillo y frijoles y seguido a darnos un chapuzón en el Pacífico, que de pacífico sólo tiene eso, el nombre, porque aquí hay unas olas de la leche y la corriente te arrastra al fondo con mucha fuerza. Esta noche hemos dormido en unas cabañas en la propia playa, con el ruido de las olas de fondo, la brisa del océano y los jodidos mosquitos, claro está...

hasta pronto...

alberto

si quieres ver en un mapa dónde andamos pincha aquí

este post lo hemos publicado con electrones 100% reciclados...